sábado, 7 de abril de 2012

El asesino del callejón

Hace mucho tiempo en España había un pequeño pueblo atemorizado por un asesino en serie. Dicho asesino mataba tanto a niños como adultos de la misma manera: les llevaba a un callejón del pueblo. En cuanto llegaba la víctuma le clavaba una navaja en el estómago y con una jeringuilla, como las que se utilizan para sacar sangre, les sacaba toda la sangre que podía.
Nadie se atrevía ha acercarse a más de 10 metros de aquel oscuro callejón y los pocos que vivían por aquella zona se habían mudado o ya habían sido asesinados por "El asesino del callejón".
Un día un frutero de los alrededores de dicho callejón se hartó de que nadie comprara su fruta (pues estaba perdiendo mucho dinero ya que la fruta se estaba pudriendo) y decidió tomar medidas. Esa noche alertó a su mujer de que iba a ir callejón. Ella que era muy presumida fue contándolo por todo el pueblo hasta que se enteró todo el mundo.
Ya caída la noche Ramón (que así se llamaba el frutero) se acercó al callejón lentamente respaldado por 2 policías.
Al entrar en el callejón la oscuridad y la niebla de ese día le impidieron ver. Comenzó a oir pasos cerca de él. Oyó como se sacaba la navaja del bolsillo y distinguió una pequeña figura de una niña de aproximadamente 13 años con una navaja en la mano. Esta le asestó una puñalada en el estómago mientras gritaba pidiendo auxilio. Inmediatamente los policías entraron al callejón con las pistolas en una mano y una linterna en la otra. Allí observaron a una niña de pelo negro manchado de sangre reciente con un vestido blanco de fiesta harapiento manchado de sangre reciente y algunas manchas de sangre seca sujetando una navaja. La niña estaba temblando de frío. A sus espaldas había unas botellas de cristal transparente llenas de un líquido rojo. La boca de la niña estaba cubierta de sangre, como si se la hubiese bebido. Al ver todo esto los policías huyeron espantados tiraron las pistolas que ya cargadas dispararon. En uno de estos disparos alcanzaron a la pequeña que murió sin ser atendida siquiera.
Después de días y días sin ningún asesinato los vecinos decidieron acercarse al callejón. Allí encontraron a la niñita muerta y a Don Ramón desangrado en el suelo. Decidieron llevarse a los dos para hacerles una autopsia y un entierro como es devido. En la autopsia de la niña observaron que su estómago estaba lleno de sangre. Que después de unos análisis comprobaron que no era suya, si no de sus múltiples víctimas.



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