viernes, 29 de junio de 2012

Amigas para siempre


Año 1982. Alicia y Sara eran dos chicas, ambas de 15 años, e íntimas amigas
desde la más tierna infancia. Vivían en el mismo barrio, estudiaban en el mismo
instituto, iban a la misma clase... en fin, eran inseparables. Sin embargo, tenían
caracteres muy diferentes. Alicia era alegre y extrovertida, mientras que Sara era
muy tímida y callada. 
Cierto día, Sara le propuso a Alicia:
- ¿Por qué no hacemos un juramento de sangre?
- ¿Qué?
- Mira, por si algún día perdemos el contacto, juramos que la que muera antes de
nosotras dos, irá a avisar a la otra.
- Qué tontería, Sara, nosotras siempre estaremos juntas.
Ante la insistencia de Sara, y entre asombrada y divertida, Alicia al final aceptó
la propuesta. Ambas se practicaron un corte con una navaja en el dedo índice de la
mano derecha, y sellaron el pacto a la luz de unas velas.
Pasaron los años. Alicia había terminado sus estudios de derecho, tenía un buen
trabajo, una casa preciosa y un marido y un hijo maravillosos. Hacía mucho que no
veía a Sara, la amiga de su juventud, aunque a veces se acordaba de ella cuando se
veía la cicatriz de su dedo índice. Al final, la vida les había llevado por caminos
distintos y no habían vuelto a verse desde que acabaron el instituto.
Una noche, Alicia tuvo una horrible pesadilla: iba conduciendo, cuando de repente un
camión invadía su carril y chocaba con su coche. 
Se despertó empapada en sudor, y justo en ese momento, oyó llamar al timbre de la
casa. Eran las 3 de la madrugada. Miró a su marido, que dormía profundamente a su
lado, en ese momento, el timbre volvió a sonar con insistencia. Maldiciendo por lo
bajo y preguntándose quién podría ser a esas horas, Alicia se levantó y fue a abrir
la puerta.
Cuando abrió la puerta y vio a la mujer que estaba en el porche, abrió la boca,
totalmente anonadada. Aunque había cambiado bastante, la reconoció enseguida.
Allí, terriblemente pálida, ojerosa y con una enorme herida sangrante en la cabeza,
estaba su antigua amiga Sara.
- ¡Por Dios, Sara! ¿Qué ta ha ocurrido? Entra, te curaré esa herida.
- ¡Cuánto tiempo
sin vernos!
Sara no se movió de donde estaba.
- He venido a cumplir mi promesa, Alicia. He muerto y vengo a decírtelo.
Alicia se quedó sin habla.
- Ya que la vida nos ha separado, estaremos juntas en la muerte. Te estaré
esperando...- dijo Sara levantando el dedo índice. Acto seguido, desapareció.
Alicia empezó a notar un dolor persistente en su propio dedo índice, al mirárselo
descubrió que lo tenía empapado en sangre, como si se le hubiera vuelto a abrir el
corte que se hiciera años atrás... Lanzó un alarido estremecedor y cayó desvanecida
al suelo.
Al día siguiente, despertó en su cama y pensó que todo había sido un mal sueño.
Encendió el televisor para desayunar, y lo que vio la dejó helada: la noche
anterior, a las 3 de la madrugada, había habido un accidente de tráfico: un camión
había chocado con un coche, y la conductora del mismo había fallecido en el acto.
A partir de aquél día, su vida se convirtió en un auténtico infierno. No comía, se
olvidaba de recoger a su hijo en el colegio, no rendía en el trabajo... Y todas las
noches tenía el mismo sueño, en el cual oía llamar a la puerta, y al abrir veía a
Sara levantando el dedo índice y diciendo "te estaré esperando", tras lo cual
siempre se despertaba con un dolor insoportable en su dedo lleno de sangre.
Su marido no entendía lo que le estaba pasando, los médicos no encontraban ninguna
explicación, y finalmente internaron a Alicia en un psiquiátrico. 
Allí no hizo sino empeorar, ahora en sus pesadillas veía a Sara junto a su cama.
Una noche, un celador del psiquiátrico oyó un espantoso ruido de cristales rotos
que provenía de la habitación de Alicia.
Al entrar en la habitación vio que la ventana estaba rota, se asomó y vio a Alicia
tirada sobre la acera en medio de un charco de sangre. Tenía una gran herida en la
cabeza y a su lado, en el pavimento, alguien había escrito con su sangre: "AMIGAS
PARA SIEMPRE".

miércoles, 27 de junio de 2012

Una muerta en el autobus


Un autobús de servicio nocturno hacía su ronda por el centro de la capital, aunque en fin de semana solía ir lleno de jóvenes que regresaban de fiesta, entre semana el transporte no llevaba a mas de tres o cuatro personas en cada viaje.
Sandra era una de esas trabajadoras noctámbulas que terminaban su jornada laboral al amanecer, pero hoy había tenido suerte y se pudo escapar un par de horas antes de la empresa donde trabajaba como teleoperadora. Mientras subía al autobús iba pensando que con  un poco de suerte podría dormir del tirón y levantarse a una hora “normal”, como el resto de sus conocidos, para pasear por el parque a la luz del sol. Como echaba de menos hacer vida diurna, pero por desgracia su trabajo por la noche era agotador y en más de una ocasión los jefes les obligaban a hacer unas horas extras, que por supuesto no se reflejaban en su sueldo.
El conductor de la ruta ya era un habitual, pero la verdad es que Sandra no era muy dada a hablar con desconocidos por lo que al “picar” su billete intercambio una sonrisa con él y continuó avanzando. Sentada en la parte central del autobús, luchaba contra el sueño mientras trataba de mantenerse despierta, no quería pasarse de su parada y acabar en la otra punta de la ciudad. Como casi siempre el transporte estaba casi vacío, sólo un chico con aspecto de universitario escuchando música con su ipod mientras ojeaba cientos de hojas de apuntes.
Sandra miraba aburrida por la ventana cuando sintió que el autobús se detuvo a recoger otros pasajeros. Dos hombres subieron colgando de sus hombros a un mujer que parecía inconsciente, muy probablemente se hubiera pasado con la copas y sus amigos la estuvieran llevando a casa, era el pan nuestro de cada día durante el fin de semana pero un martes era más extraño ver un espectáculo como aquel.
Los hombres avanzaron de lado por el pasillo mientras la mujer parecía envolver con sus brazos el cuellos de sus acompañantes, sin duda estaba totalmente inconsciente porque arrastraban sus pies por el suelo con cada paso que daban hasta el fondo del autobús. Una vez allí se sentaron en la última fila uno a cada lado de la mujer. Su aspecto desaliñado y el pelo cubriendo su cara impedían ver si se encontraba bien. Pero Sandra que no tenía mucho más que hacer lanzaba miradas furtivas a los extraños compañeros de viaje.
Los tres se mantenían en silencio y los hombres parecían un tanto agitados, probablemente por tener que cargar a cuestas a la mujer, que francamente tenía unos kilitos de más, cuando descubrieron que Sandra les miraba continuamente le lanzaron una mirada tan fría e intimidatoria, y se dijeron algo el uno al otro que no alcanzó a escuchar. De inmediato bajó la cabeza y asustada no se atrevió a mirar de nuevo hacia atrás.
Pero pasados unos minutos su curiosidad pudo a su miedo y se acordó que tenía un set de maquillaje en el bolso, sacó un pequeño espejito y empezó a buscar el ángulo para mirar que hacía el trío sin ser descubierta. Los hombres estaban distraídos mirando por las ventanillas como intentando descubrir donde estaban o buscando algún lugar. La mujer que ya no estaba rodeando con los brazos los cuellos de sus acompañantes y se había recostado en el asiento, parecía que se había despertado y  miraba hacia ella. Sandra aprovechó que los hombres no podían verla para girarse a mirar a la mujer.
Casi se cae al suelo del susto cuando vio la cara de la mujer con la boca totalmente abierta y los ojos como platos mientras la miraba, nuevamente agachó la cabeza y se giró al frente. El aspecto de la mujer la había dejado impactada, la miraba como con ojos de terror y tan fija y fríamente que parecía una muñeca. Sin poder evitarlo miraba por el espejo qué sucedía una y otra vez, pero la mujer no dejaba de mirarla, inmóvil.
Mientras se giraba nuevamente a ver que sucedía sintió una mano en el hombro que casi la mata del susto, era el chico del ipod que se había levantado mientras ella estaba distraída. Con una cara de miedo que Sandra nunca podrá olvidar la miró y la susurró al oído.
“Bájate conmigo en esta parada y por lo que más quieras no mires a la gente que está sentada detrás”
Sandra sintió algo en su tono de voz que no le hizo dudar que el chico estaba muerto de miedo y debía obedecerle. Ambos bajaron en la siguiente parada, con la cabeza agachada y sin mirar a los extraños personajes que se habían sentado en la otra punta del autobús.
El autobús continuó su viaje y cuando sintieron que ya se había alejado lo suficiente el chico se giró hacia Sandra y le dijo:
“Esa mujer estaba muerta, esos locos la llevaban como si estuviera borracha o desmayada pero estaba muerta, estoy estudiando medicina y te puedo asegurar que presentaba claros indicios de rigor mortis*. Estaba totalmente rígida y tenía la cara y las manos moradas. Esos psicópatas la llevaban paseando por la ciudad como si tal cosa. Tenemos que llamar a la policía”

*El rígor mortis o rigor mortis es un signo reconocible de muerte (del latín mortis) que es causado por un cambio químico en los músculos que causa un estado de rigidez (del latín rigor) e inflexibilidad en las extremidades y una dificultad para mover o manipular el cadáver.

-NOTA: Esta leyenda urbana es posiblemente una de las que más tintes de verdad puedan tener de las que hemos puesto hasta ahora. La idea de que cualquiera a nuestro alrededor se puede ocultar en la oscuridad y soledad de la noche para disfrazar un crimen es por desgracia mucho más común de lo que pudiéramos pensar. Y sin duda el momento propicio para “deshacerse” de un cadáver es a altas horas de la madrugada cuando no hay casi nadie por las calles.



sábado, 23 de junio de 2012

Testimonio real


Testimonio real:
Entre todas las amistades y conocidos que podemos tener a lo largo de nuestra vida, siempre hay uno que es especial, alguien a quien todos consideramos como nuestro mejor amigo.
Íbamos a la misma escuela y realizábamos juntos los trabajos de clase. Normalmente son trabajos prácticos y bastante divertidos, como el que nos mandó la profesora de biología un maldito día. Teníamos que traer a clase diferentes tipos de tierra, pero lo más pura posible, por lo que deberíamos realizar agujeros bastante profundos para poder recoger muestras aptas para un adecuado análisis.
Entusiasmados por el experimento, salimos los dos juntos al monte para extraer las diferentes muestras. Después de varios minutos observando el paisaje vimos a lo lejos el lugar ideal, era una pequeña montaña cortada donde se apreciaban varios estratos, sin pensarlo nos dirigimos hasta allí y cavamos. Al poco rato escuché la voz de mi amigo:
- Ven, Corre encontré algo!..
Me acerqué para ver que quería y llegué justo cuando del hoyo sacaba una extraña muñeca, estaba vieja, parecía haber estado mucho tiempo enterrada, la habían vestido de blanco. Su aspecto daba terror, sus ojos estaban desviados y sus cabellos eran de un color naranja fuerte. Sin saber porque sentí un mal presentimiento y un ligero cosquilleo subió por mi espalda recorriendo todo mi cuerpo. A pesar de todo no le di más importancia y regresamos a nuestros hogares.
A la mañana siguiente recibí una llamada telefónica. Mi amigo, mi mejor amigo había muerto repentinamente por causas desconocidas, más tarde nos enteraríamos que fue por un mal extraño.
Tardé bastante tiempo en recuperarme, pero nada volvió a ser igual, empecé a encerrarme en mi mismo y sentir la necesidad de refugiarme en la lectura, prácticamente todos los días, después de las clases, acudía a la biblioteca, allí realizaba mis deberes y pasaba largas horas con mis nuevos amigos; los libros.
Un día, en la sección de esoterismo, encontré un viejo libro, el tema, ritos y leyendas y entre sus polvorientas páginas pude ver un extraño dibujo, un dibujo que me resultaba familiar, se podía ver una muñeca, igual a la que encontró mi amigo, en el pie de foto decía:
“El que tenga un mal incurable que entierre una muñeca igual a ésta. Deberá vestir de blanco y tener los cabellos de color naranja. El primero que la encontrase recibiría la enfermedad y moriría”.
Ahora entiendo lo que pasó, si no hubieses descubierto aquella muñeca ahora estaríamos juntos y bromeando como siempre.
Texto de Dara:33

Morir de miedo *3*


Este hecho que os voy a contar sucedió de verdad según me contó un monitor mío de un campamento y que al parecer se lo contaron los propios protagonistas de la historia, bueno, aquí empieza:
 Resulta que una mañana como tantas otras tres amigos que estudiaban la carrera de forense se reunieron a la hora del desayuno como hacían siempre. Los amigos eran dos chicos y una chica y juntos se lo pasaban genial. Un día a los dos chicos se les ocurrió gastar una broma a su amiga y para ello abrieron un cajón en el que había un cadáver del cuál cortaron una pierna y antes de acostarse uno de ellos colocó la pierna del muerto dentro de la cama de la chica. A la mañana siguiente la chica no bajaba a desayunar y sus amigos cansados de esperar subieron a llamarla.
Al subir y entrar en su habitación ya que no respondía se la encontraron en la ventana sentada agarrada a la repisa y la pierna del muerto en la boca. Presentaba los signos característicos de haber muerto de miedo: pálida, las pupilas dilatadas, el pelo blanco... etc.
Esa broma costó la vida de su amiga...
Escrito por Dara :33

la niña de dos coletas


Esta historia fue contada por un guardia de seguridad del shopping portones de montevideo (uruguay).
el decía que hubo un caso años atrás en los edificios de enfrente del shopping que le dejo confuso durante mucho tiempo y que, hasta la fecha, no se sabe con certeza lo que una mujer que vivía allí les contó, la misma historia que el guardia nos contó a nosotros y yo ahora se la cuento a ustedes.
resulta que la mujer que contó la historia vivía sola en los edificios de enfrente del shopping, y un día, como otro cualquiera, le llaman al timbre de la puerta, ella mira por la mirilla y ve a una niña con dos coletas. la mujer, sin abrir la puerta, le pregunta que quería, y la niña le dice que un vaso de agua. la mujer sirve el agua y cuando abre la puerta, la niña no estaba.
al otro día vuelve a sonar el timbre de la puerta y, para sorpresa de la mujer, era la misma niña del día anterior pidiendo el vaso de agua, la mujer le dijo que si, pero que no se valla como el día anterior. cuando abre la puerta la niña había vuelto a desaparecer.
así pasaron los días y la niña iba todos los días a ver a la mujer, y la mujer, harta de que la niña le pida el vaso de agua y luego desaparecer, baja a hablar con el portero y le comenta lo de la pequeña. el portero le dice que no vio nunca a una niña subir ni bajar.
la mujer totalmente confusa mira un retrato que tenia el portero en su mesa y asustada le dice a este que esa era la niña de la cual ella hablaba. el portero entre confusiones y lamentos le dice a la mujer que eso era imposible, que esa niña era su hija y que hacia ya algún tiempo que había muerto de forma extraña en ese edificio, y que el cadáver nunca se encontró.
la mujer al poco tiempo abandono ese edificio y un año después abandono también el país.
nunca supimos porque esa niña solo iba a esa casa ni porque pedía un vaso de agua, la única conclusión que yo saque es que esto es una leyenda urbana, y que ustedes son los que juzgan a partir de ahora.
Texto de Dara:33
¡¡Felices vacaciones de verano¡¡

viernes, 22 de junio de 2012

María González

Había una vez una niña llamada María González que estudiaba en un colegio de una pequeña ciudad de el norte de España. 
Un día había quedado con sus amigas por la tarde pero resultó que ellas le habían engañado y no se iban a presentar. Ella como buena amiga esperó y esperó. Y llegaron las ocho.
De repente comenzó a ver luces a lo lejos, que poco a poco se empezaron a acercar hacia María. Ella retrocedió poco a poco. Hasta que chocó con una sombra que se le acercaba silenciosa por detrás. Estaba rodeada. Intentó gritar pero no le salió la voz, estaba paralizada por el miedo. 
La sombra sacó una navaja del forro de su gabardina y se la colocó en la garganta. 


Al siguiente día sus padres fueron al colegio por su hija, pero nadie la había visto. Buscaron y buscaron por el colegio, el patio y sus alrededores, pero no la encontraron. 


Desde ese día se dice que si caminas por ese patio alrededor de las ocho cuando ya ha caído la noche verás una sombra que se te irá acercando poco a poco. Esa sombra es María con la navaja clavada en el cuello. 
Enloquecerás y no volverás a ser el mismo.


Firmado: Purpuram y Nigrum. 

No mires hacia atrás

Alguna vez cuando tu estas en algún lugar solo ¿No sentiste que alguien te mira pero tú sabes que estás solo?

Bueno yo te diré la lo que te podría estar observando.
Hace algún tiempo un niño de 7 años llamado Antonni como todos los días iba de regreso del colegio hacia su casa por el mismo lugar, pero un día un perro negro lastimado de una pata se cruzo por su camino, Antonni conmovido fue tras el perro, lo siguió hasta un lugar desolado, y mientras el niño se dio la vuelta para ver donde estaba, el perro desapareció, entonces el niño perdido, fue en busca de ayuda para poder volver a su casa pero no encontró más que una pequeña casona, al ver que que anochecía se metió sin dudarlo, pero al entrar se dice que Antonni grito y grito de desesperación pero no había nadie para socorrerlo, pero ¿Por qué gritaba Antonni? Se dice que cuando entro a la casona una sombra sin cuerpo lo miro a los ojos con unos ojos amarillos, entonces Antonni se quedo petrificado del susto y murió.
Al día siguiente la policía junto a su madre lo fueron a buscar, y por la información que les dieron llegaron a la casona, apenas entraron vieron el cuerpo sin vida de Antonni en el suelo, pero lo mas extraño fue que al acercarse al cuerpo vieron que lo ojos de Antonni estaban de un color amarillo, los policías con un poco de miedo se lo llevaron. En el momento que iban de salida un policía miro atrás porque creyó que algo lo observaba, lo que vio fue dos pares de ojos amarillos ¿pero de quien eran ese par de ojos adicionales?, entonces el policía lleno de miedo no dijo nada, pero en el camino enloqueció y se suicido con su pistola pero nadie supo porque lo hizo.

Y ahora lo que te voy a decir no es un juego, cuando te encuentres solo y repites tres veces el nombre de Antonni en voz clara y fuerte sentirás que alguien te mira atrás tuyo, pero te aconsejo que no te des vuelta o podrías quedar marcado de por vida, yo lo intente apenas una vez, pero no lo hice directamente, sino a través de un espejo y lo que vi fue un par de ojos amenazantes color amarillos que me hipnotizaron por algunos segundos, de no haber sido por mi madre que llamo a la puerta tal vez jamás hubiera despertado.
Por eso te aconsejo no mirar hacia atrás, porque aunque no lo vi se dice que no solo te aparece un par de ojos, sino dos pares que se dice que un par son de Antonni, pero el otro par no se puede saber con exactitud pero se dice que son los mismos que miro Antonni antes de morir.

Esta historia es un hecho real, que espero que no intentes realizarla o quedarías marcado de por vida. 



Firmado: Falvus y Nigrum.
Dedicada a nuestros compañeros y compañeras que se gradúan hoy. Especialmente a nuestra amiga Clara. ¡Os echaremos de menos!