Polybius
Corría el año 1981, una época en que la industria de
los videojuegos estaba en pañales y los salones llenos de arcades eran una
sensación capaz de atraer a muchos jugadores. Aquel era el escenario en que
apareció el videojuego maldito de Polybius,
supuestamente un mata marcianos algo difícil en el que el jugador controlaba
una nave que iba avanzando a través de niveles con apariencia de tipo puzle.
Pero el juego tenía una particularidad y era que la nave no se movía con el
mando: en lugar de eso,la pantalla rotaba en torno a la nave mientras un
abanico de vivos colores, efectos lumínicos y sonidos sintetizados invadían los
sentidos del jugador como nunca antes había ocurrido con otro videojuego. Todo
sugería que la empresa fabricante escondía la clave de lo que ocurriría
con los jugadores tras la traducción de su propio nombre, “pérdida de los
sentidos”. Fue así que, lo que tuvo un brillante comienzo, acabó en el trágico
final que convirtió al juego en leyenda.
Y es que al inicio fue todo un boom,los jugadores
hacían enormes colas y no les importaba a la hora de alimentar con su dinero a
las máquinas tragamonedas de Polybius.El
vicio abundaba y muchísimos jóvenes volvían una y otra vez a los salones de
juego como si era una adicción tan poderosa como la droga.Pero había un
problema y era que las máquinas tragamonedas de Polybius, lejos de tragarse solo las monedas de los jugadores,
se estaban también tragando la cordura y la salud de aquellos pobres seres que
inocentemente se deleitaban ante los delirantes juegos de luces y colores
que Polybius mostraba… Así, pasado un tiempo empezaron las denuncias de los
jugadores. Se quejaban de sufrir mareos, vómitos, episodios de amnesia,
horrendas pesadillas nocturnas que los despertaban agitados en medio de la
noche, alucinaciones visuales y auditivas y hasta crisis epilépticas en algunos
casos. Pero lo más aterrador de todo estaba en unas cosas que, por ser
percibidas igualmente por todos, parecían no ser un mero producto mental. En
primer lugar estaban unos escalofriantes rostros fantasmales que solo se veían
con el rabillo del ojo, rostros que se cruzaban por la pantalla del juego a grandes
velocidades, desapareciendo en un abrir y cerrar de ojos. En segundo lugar se
cuenta que se escuchaban voces y lamentos fundidos con la música de
sintetizador y el ruido del videojuego, además se percibían mensajes
subliminales a frecuencias casi inaudibles, mensajes que reaparecían en las
pesadillas nocturnas y en los episodios de alucinaciones, mensajes con
contenidos desquiciantes, capaces de conducir a la depresión y al
suicidio.Estos son los mensajes que aparecían por la pantalla: “Honor apathy” (honra
el aburrimiento) “, “Kill yourself” (mátate), “No imagination” (sin
imaginación), “No thought” (no pienses), “Conform” (confórmate), “Do not
question authority” (no cuestiones a la autoridad) o “Surrender” (ríndete),
entre otros.Muchos jugadores llegaron a sentir un
odio inmenso hacia Polybius y algunos de ellos
terminaron por detestar a los videojuegos en general y se transformaron en activistas
anti-videojuegos. Otros, a pesar de quejarse del juego y odiarlo, no tenían la
suficiente voluntad para dejarlo y continuaban jugando mientras el delirio se
apoderaba de sus frágiles mentes.
Muchos testimonios afirmaron haber visto
a unos hombres vestidos de negro, que al finalizar el día se acercaban a los
salones de juego en el que estaban las máquinas de Polybius, hacían preguntas al administrador sobre los efectos observados en los
jugadores, los anotaban en una lista, iban a las máquinas del juego,
configuraban ciertos parámetros y luego se marchaban. Según cuenta la leyenda
una vez los “hombres de negro” olvidaron cerrar el menú de opciones en un
salón. Lo que los testigos vieron fue perturbador: allí, en el menú de
opciones, se veían parámetros como “pesadillas”, “alucinaciones auditivas”,
“alucinaciones visuales”, “amnesia” y “mensajes subliminales”. Hecho
desconcertante y terrible, lo del menú y los “hombres de negro” dio pie a la
creencia de que Polybius era un proyecto
del gobierno norteamericano, un experimento perverso con vías a construir
mecanismos con los cuales adormecer las conciencias de las masas o inducir al
malestar social a través de la apatía, la depresión y la locura.
Tras la muerte de un joven no quedó ni
una sola máquina de Polybius; aunque, si hay algo
incuestionable, eso es la existencia, en algunos salones de juego, de registros
que mencionan a las máquinas de Polybius en 1981. Además,
muchos de los que administraban esos salones han declarado a publicaciones de
videojuegos que, en efecto, los misteriosos “hombres de negro” iban siempre a
inspeccionar la situación de las máquinas y de los usuarios antes de que los
salones cerraran.
Sera verdad o mentira ?Nadie lo sabrá.Texto de Dara
No hay comentarios:
Publicar un comentario